
Más de la mitad de los niños y niñas de 1 a 14 años en República Dominicana experimentó algún método violento de disciplina, pese a que una proporción mucho menor de sus cuidadores considera necesario recurrir al castigo físico.
Los datos de la ENHOGAR-MICS 2025, realizada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) con apoyo de UNICEF, revelan que el 54.9 % de los niños y niñas fue sometido a alguna forma de disciplina violenta durante el mes previo a la encuesta.
La situación alcanza su mayor proporción entre los niños de 3 a 4 años, con 61.4 %. Le siguen los de 5 a 9 años, con 57.9 %; los de 10 a 14 años, con 52.4 %, y los de 1 a 2 años, con 45.9 %.
El 37.9 % experimentó castigo físico y el 43.0 %, agresión psicológica, mientras que el castigo físico severo alcanzó al 2.5 %. Solo el 31.2 % experimentó exclusivamente métodos de disciplina no violenta.
Una brecha entre lo que se piensa y lo que ocurre
El contraste resulta significativo: apenas el 12.1 % de las madres, padres o personas cuidadoras considera que el castigo físico es necesario para criar o educar a los niños y niñas.
Para UNICEF, esta diferencia evidencia que la violencia puede mantenerse como práctica de crianza incluso cuando no es reconocida abiertamente como necesaria.
El organismo señala que estas conductas pueden estar relacionadas con experiencias de crianza, normas sociales y el desconocimiento de alternativas para establecer límites y orientar el comportamiento infantil.
“Todavía existe una idea profundamente arraigada de que para que un niño respete hay que hacerlo sentir miedo. El reto es demostrar, desde la familia, la escuela y la comunidad, que poner límites y ejercer autoridad no significa recurrir a la violencia”, afirmó Carlos Carrera, representante de UNICEF en República Dominicana.
UNICEF advierte que la disciplina violenta no se limita a pegar. También incluye gritos, amenazas, humillaciones y otras formas de agresión psicológica, que pueden afectar el bienestar y desarrollo de niños y niñas.
La organización desarrolla además una investigación sobre los factores que están detrás del castigo físico y la violencia psicológica en el país, incluyendo creencias y experiencias de crianza.
Frases como “a mí me criaron así” o “la letra con sangre entra” pueden contribuir a normalizar estas prácticas.
Para UNICEF, criar sin violencia no significa criar sin límites. Se trata de establecer normas y corregir conductas mediante el diálogo, el respeto y herramientas que permitan acompañar el desarrollo de niños y niñas sin recurrir al miedo, el dolor físico o la humillación.
